En un sector que ya tiene dos stablecoins dominantes con cientos de miles de millones en circulación (USDT de Tether y USDC de Circle), a mediados de junio de 2026 apareció un nuevo actor con un modelo radicalmente distinto: Open USD, presentada por un consorcio de unas 140 empresas que incluye nombres como Visa, BlackRock, JPMorgan, Fidelity y docenas de otras instituciones financieras. Lo que distingue a Open USD no es simplemente que sea otra stablecoin con respaldo en dólares: es que distribuye entre sus participantes los rendimientos generados por los activos que la respaldan.
Cómo funciona el modelo que nadie había intentado a esta escala
Para entender qué hace diferente a Open USD hay que entender primero cómo ganan dinero USDT y USDC. Cuando emiten una stablecoin, el emisor recibe dólares reales y los invierte en activos seguros: principalmente letras del Tesoro de EEUU, que en 2024-2026 han ofrecido rendimientos de entre el 4% y el 5,5% anual. Con miles de millones de dólares en circulación, ese rendimiento equivale a miles de millones de dólares anuales que van al bolsillo del emisor, no al del tenedor de la stablecoin.
Tether, que gestiona el USDT, es según sus propios informes una de las empresas más rentables del mundo en proporción a sus empleados: con menos de cien trabajadores generó beneficios de más de 13.000 millones de dólares en 2024. Todo ese rendimiento proviene de los activos que respaldan los tokens USDT de sus usuarios, quienes reciben cero de ese interés.
Open USD propone lo contrario: distribuir ese rendimiento entre quienes tienen y usan el token. El mecanismo exacto de distribución todavía no ha sido detallado completamente, pero la idea central es que los tenedores de Open USD participen de forma proporcional en los intereses generados por las letras del Tesoro y otros activos seguros que respaldan la stablecoin.
Por qué lo hacen ahora
El timing no es casual. La Ley GENIUS, firmada en julio de 2025, estableció el primer marco federal americano para las stablecoins de pago. La ley entra en vigor 18 meses después de su promulgación, lo que apunta a finales de 2026 o 2027 como fecha de aplicación efectiva. Para ese momento, las stablecoins que quieran operar en EEUU necesitarán cumplir unos requisitos de reservas, auditorías y estructura que las empresas del consorcio de Open USD ya están posicionadas para cumplir.
Hay también un factor competitivo: Tether no cumple los requisitos de MiCA en Europa (no tiene sede en la UE ni publica reservas según el estándar europeo) y ha quedado excluido de los exchanges regulados europeos. Circle (USDC y EURC) se ha posicionado como la stablecoin del entorno regulado. Open USD, con el respaldo institucional de empresas como Visa y BlackRock, podría convertirse en el tercer pilar del ecosistema de stablecoins reguladas.
Las dudas que frenan el entusiasmo inicial
La presentación de Open USD generó interés inmediato, pero también escepticismo fundado. El modelo de distribución de rendimientos plantea preguntas regulatorias complejas: si un token paga rendimientos a sus tenedores, ¿es una stablecoin o un valor (security) que debería estar regulado como tal? Esta es exactamente la pregunta que la SEC está intentando responder con su propuesta de "Regulation Crypto", y la respuesta podría determinar en qué condiciones puede operar Open USD.
Hay también preguntas sobre la gobernanza: con 140 empresas involucradas, ¿cómo se toman las decisiones? ¿Quién controla realmente el protocolo? ¿Existe riesgo de que los intereses de los grandes accionistas (BlackRock, Visa) primen sobre los de los usuarios más pequeños?
Y está la pregunta de adopción: el USDT lleva más de una década construyendo su posición dominante en mercados emergentes donde la gente necesita acceder a dólares digitales. Convencer a esos usuarios de migrar a Open USD requeriría no solo un modelo mejor, sino una distribución y una confianza que se construyen lentamente.
Qué significa para el ecosistema
La llegada de Open USD, independientemente de si tiene éxito o no, es una señal importante: las instituciones financieras más grandes del mundo han decidido que las stablecoins son una categoría de activo que quieren controlar, no ignorar. La pregunta ya no es si habrá stablecoins en el sistema financiero global, sino quién las va a emitir y bajo qué reglas.
Para el usuario de a pie, la competencia entre USDT, USDC y Open USD puede resultar en mejores condiciones: stablecoins más transparentes, mejor auditadas y potencialmente con algún tipo de rendimiento. Es el mismo fenómeno que ocurrió con las cuentas bancarias cuando los bancos digitales empezaron a competir con la banca tradicional: la competencia beneficia al usuario.
Lo que Open USD no cambia, y conviene no perder de vista, es la naturaleza de las stablecoins: son dólares digitales, no activos escasos. Pueden emitirse en la cantidad que sea necesaria. Para quienes buscan protección frente a la devaluación del dólar, ni USDT ni USDC ni Open USD son la respuesta. Son una herramienta de liquidez y pagos, no una reserva de valor.