Justin Drake, investigador de la Fundación Ethereum, ha advertido de que la criptografía que protege las monedas de Bitcoin y Ethereum, ECDSA, podría romperse con inteligencia artificial antes del Día Q, el momento en que los ordenadores cuánticos sean capaces de hacerlo, y "en el peor caso, en meses, no años". Es una conjetura sobre el peor escenario, no una capacidad demostrada: nadie ha roto ECDSA. Lo que sí es cierto es que las monedas cuya clave pública ya es visible serían las primeras en riesgo si ese escenario llegara, y que hay medidas sencillas para reducir la exposición sin pánico.

Qué ha dicho exactamente Justin Drake

En una publicación en X del 7 de octubre de 2026, Drake pidió a la industria empezar a planificar con calma un "modo búnker": una migración controlada de fondos hacia direcciones cuya clave pública siga oculta tras una función hash. Su argumento central es que ahora es razonable prepararse para que ECDSA se rompa antes del Día Q. Por "romper" entiende recuperar una clave privada en aproximadamente una semana con hardware disponible, como un gran clúster de GPU.

El desencadenante fue la publicación por parte de OpenAI, el 6 de octubre, de 722 manuscritos matemáticos generados por un modelo interno que no ha hecho público, agrupados en 372 familias de resultados. Los subió directamente a GitHub, sin pasar por revisión por pares, y la comunidad académica está dividida entre el elogio a los resultados y la crítica al procedimiento. Para Drake, el lanzamiento demuestra que la superinteligencia matemática ha llegado.

Por qué cree que las curvas elípticas son especialmente vulnerables

Bitcoin y Ethereum usan ECDSA, un sistema de firma basado en curvas elípticas, para comprobar que una transacción la ha autorizado quien posee la clave privada. Drake sostiene que las curvas elípticas tienen mucha estructura matemática, lo que deja espacio para ataques ingeniosos, mientras que las funciones hash están diseñadas precisamente para minimizar esa estructura. También plantea la posibilidad de que aparezca un algoritmo clásico, para ordenadores normales, equivalente al algoritmo cuántico de Shor, que rompa a la vez las curvas elípticas y RSA.

Fue más allá con dos afirmaciones: señaló que entre los 722 resultados de OpenAI hay muy pocos avances criptográficos, y dijo haber presenciado cómo el Gobierno de Estados Unidos censuraba resultados académicos de criptoanálisis cuántico. Son afirmaciones suyas que no ha acompañado de pruebas públicas y que no es posible verificar.

Lo que no ha pasado: nadie ha demostrado un ataque práctico contra ECDSA ni contra la curva secp256k1 que usa Bitcoin, ni con IA ni con ordenadores cuánticos. Drake habla de un peor caso posible, no de un riesgo confirmado ni de una fecha. En marzo, tras un artículo de Google sobre computación cuántica, él mismo estimó en un 10% o más la probabilidad de que el Día Q llegue antes de 2032. El contexto de esa amenaza se explica en Bitcoin y la computación cuántica.

Quién estaría expuesto: la clave pública es la puerta

Cualquier ataque, cuántico o con IA, necesitaría partir de la clave pública para intentar llegar a la clave privada. Por eso la pregunta clave es si la clave pública de tus monedas ya es visible en la blockchain. Depende del tipo de dirección y de cómo la hayas usado:

Situación¿Clave pública visible?
Direcciones antiguas P2PK, como las del minado de SatoshiSí, desde el principio
Direcciones Legacy (empiezan por 1) o SegWit (bc1q) que nunca han enviado fondosNo: solo se ve un hash de la clave
Esas mismas direcciones después de enviar una transacción, si se reutilizanSí: la clave queda publicada al firmar
Direcciones Taproot (bc1p)Sí, aunque nunca hayan enviado nada: la dirección contiene la clave pública

Las monedas atribuidas a Satoshi Nakamoto, unos 1,1 millones de BTC repartidos en miles de direcciones de las primeras semanas de Bitcoin, están en direcciones P2PK. Su clave pública es visible desde el día en que se minaron, no porque Satoshi las haya movido. Por eso se citan siempre como el primer objetivo hipotético de cualquier ataque. Las diferencias entre tipos de dirección se explican en la guía de direcciones Bitcoin.

Qué recomienda Drake

Su propuesta es que los poseedores, empezando por los grandes, consideren mover la mayor parte de sus fondos a direcciones que nunca hayan enviado una transacción. Después de cada envío, el saldo restante se movería a una dirección nueva, que puede salir de la misma frase semilla. Lo presenta como un paso preventivo que no exige una wallet nueva ni criptografía nueva.

El matiz que falta en muchos resúmenes es que esta recomendación protege con direcciones Legacy y SegWit, pero no con Taproot: en una dirección Taproot la clave pública ya está a la vista aunque nunca se haya gastado. Si sigues este enfoque, la dirección de destino debe ser de un tipo que oculte la clave tras un hash.

Qué puedes hacer tú, sin pánico

Mover fondos entre tus propias direcciones no genera una ganancia patrimonial a efectos fiscales, porque no es una venta ni una permuta, aunque sí paga la comisión de red.

Lo que queda por resolver: la criptografía después de la IA

Drake sostiene que salir del "modo búnker" exigiría una criptografía diseñada para resistir tanto a los ordenadores cuánticos como a una IA con capacidades matemáticas muy superiores, y su preferencia a largo plazo son los esquemas basados en funciones hash. En Bitcoin, cualquier cambio de este tipo exigiría un consenso amplio y un proceso de años, igual que ocurre con la migración a criptografía resistente a la computación cuántica.

Conclusión

La advertencia de Drake no anuncia que Bitcoin vaya a romperse en meses. Plantea que el ritmo de los avances matemáticos de la IA, ejemplificado por los 722 manuscritos de OpenAI, obliga a revisar supuestos que se daban por sentados durante décadas, y que conviene prepararse para el peor escenario aunque no sea el más probable. La respuesta razonable para el usuario no es el pánico, sino buenas prácticas que ya tenían sentido antes: no reutilizar direcciones, entender qué tipo de dirección usas y mover fondos con calma si decides hacerlo. El contexto sobre los avances recientes de la IA se amplía en el análisis de GPT-6 Astra.

Fuentes: publicación de Justin Drake en X (7 de octubre de 2026), Decrypt, Cointelegraph, The Block, CryptoSlate y Cryptopolitan; publicación de OpenAI en el repositorio openai/math (6 de octubre de 2026). Este artículo es informativo y no constituye asesoramiento financiero ni de seguridad personalizado.