El dólar estadounidense lleva siendo la moneda de reserva dominante del mundo desde los acuerdos de Bretton Woods en 1944. Pero en los últimos años, un número creciente de países ha empezado a buscar de forma activa alternativas para reducir su dependencia de esa moneda en el comercio internacional y en sus reservas. Esta guía explica qué es la desdolarización, por qué está ocurriendo y qué implica.

Por qué el dólar domina desde hace 80 años

Tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos emergió como la economía más fuerte y con las mayores reservas de oro del mundo. Los acuerdos de Bretton Woods establecieron el dólar como la moneda ancla del sistema monetario internacional, convertible en oro a un tipo fijo. Aunque esa convertibilidad se abandonó en 1971, el dólar mantuvo su posición dominante gracias a la profundidad y liquidez de los mercados financieros americanos, la estabilidad institucional de Estados Unidos, y el hecho de que la mayoría de las materias primas clave (empezando por el petróleo, en lo que se conoce como el "petrodólar") se cotizan tradicionalmente en dólares.

El detonante reciente: la congelación de las reservas rusas

El evento que más ha acelerado el debate sobre desdolarización en los últimos años fue la congelación de aproximadamente 300.000 millones de dólares en reservas rusas denominadas en dólares y euros, tras la invasión de Ucrania en 2022. Este episodio demostró, de forma inequívoca para cualquier gobierno que lo observara, que tener reservas denominadas en la moneda de otro país conlleva un riesgo que va más allá de la fluctuación de mercado: el riesgo de confiscación política, incluso para un país tan grande como Rusia.

Quién está impulsando la desdolarización y cómo

China ha promovido activamente el uso del yuan en el comercio bilateral con sus principales socios comerciales, y ha desarrollado su propio sistema de pagos internacionales (CIPS) como alternativa parcial al sistema SWIFT dominado por bancos occidentales. El grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, y países que se han ido sumando) ha discutido en varias cumbres la posibilidad de crear mecanismos de comercio y liquidación que reduzcan su dependencia colectiva del dólar, aunque los avances concretos han sido, hasta la fecha, más limitados que la retórica política que los acompaña. Rusia, tras las sanciones de 2022, ha migrado buena parte de su comercio exterior hacia monedas alternativas, principalmente el yuan chino.

Los obstáculos reales de la desdolarización

A pesar del impulso político, la desdolarización enfrenta obstáculos estructurales considerables. No existe actualmente ninguna moneda alternativa con la profundidad de mercado, la liquidez y la confianza institucional del dólar. El yuan chino, el candidato más citado, sigue sujeto a controles de capital significativos por parte del gobierno chino, lo que limita su atractivo como moneda de reserva libremente convertible. El euro, aunque más líquido, representa una fracción mucho menor del comercio y las reservas globales que el dólar. Ningún sustituto único ha conseguido, hasta la fecha, ofrecer una combinación equivalente de liquidez, estabilidad y confianza institucional.

El oro como refugio en el proceso de desdolarización

Mientras la búsqueda de una alternativa monetaria única sigue sin resolverse, muchos bancos centrales han optado por una estrategia más pragmática: aumentar sus reservas de oro como cobertura frente al riesgo de concentración en dólares. Desde 2022, las compras de oro por parte de bancos centrales han alcanzado niveles récord en varias décadas, liderados por China, Rusia, India, Turquía y varios países de Oriente Medio, en lo que muchos analistas interpretan como una diversificación silenciosa de reservas lejos del dólar sin necesidad de anunciar ninguna alternativa monetaria formal.

El papel emergente de Bitcoin

Bitcoin ha empezado a entrar en esta conversación, aunque de forma todavía muy incipiente comparado con el oro. Su principal atractivo para este propósito específico es que combina algunas de las propiedades que hacen al oro valioso como reserva (escasez, resistencia a la confiscación cuando está en autocustodia) con ventajas que el oro no tiene: portabilidad instantánea y verificabilidad perfecta sin necesidad de refinación o autenticación física. Países como El Salvador ya mantienen Bitcoin como parte de sus reservas estatales, y la discusión sobre reservas estratégicas de Bitcoin ha entrado en el debate político de varios países, incluido Estados Unidos.

Un proceso lento, no una revolución súbita

A pesar de los titulares que a veces sugieren un colapso inminente del dominio del dólar, la evidencia disponible apunta a un proceso gradual de diversificación, no a una sustitución rápida. El dólar sigue representando la mayoría de las reservas globales de divisas y la mayoría del comercio internacional facturado. La desdolarización, en la medida en que está ocurriendo, es más una tendencia de diversificación de riesgo por parte de los bancos centrales que una ruptura abrupta del sistema monetario internacional existente.